Portugal al lado y el enemigo es Podemos

Félix Población / Lo que dijo en una reunión informal Miguel Ángel Heredia, secretario del grupo parlamentario socialista y fidelísimo acólito de Susana Díaz, a propósito de Podemos, no es un calentón del tal diputado, como se dijo, sino la voz interior de aquel sector del PSOE identificado con la baronesa andalusí. Con otras palabras, pero con igual filosofía, quienes apuestan por Díaz como secretaria general –luego de haber derrocado a Pedro Sánchez el pasado 1 de octubre–, sí consideran al partido morado como enemigo y a Pablo Manuel Iglesias –así lo nombra Heredia– como la cabeza de Podemos a la que tienen que atacar.

A falta de saber lo que ocurra el 21 de mayo, fecha de celebración de las primarias en el PSOE, la lucha por el liderazgo no augura una pronta y fácil reconciliación entre quienes apuestan por doña Susana y quienes se inclinan por Sánchez. Gracias a la primera y a su comisión gestora, soportamos la continuidad de don Mariano al frente del Gobierno de la nación, continuidad especialmente denigrante por los últimos episodios suscitados a cuenta de la ley mordaza, atentatoria hasta extremos inconcebibles contra la libertad de expresión, y por la semanita santa neo-nacional-católica en que la titular de Defensa se puso la cruz a cuestas e izó la rojigualda a media asta en los cuarteles.

Al candidato Sánchez le pareció muy mal esto último, pues la Constitución consagra la separación entre Estado e Iglesia y don Pedro dice apostar por un Estado laico, a pesar de la baldía ejecutoria de su partido al respecto durante los muchos años que gobernó, marcados por los acuerdos post-concordatarios de 1979 establecidos con la Iglesia. La verdad es que si prestamos atención a lo prometido por el ex secretario general en su campaña por el país para apoyar su candidatura, el suyo podía ser el discurso de Podemos, en atención más al Sánchez que fue desalojado de Ferraz por intentar un pacto de izquierdas en última instancia, que al Sánchez firmante de un estéril acuerdo previo con Ciudadanos para forzar a Unidos Podemos a suscribir lo que no estaba en su programa. ¿Cuál toca ahora?

De momento apela don Pedro a las esencias rojas del PSOE, a la Revolución Francesa (libertad, igualdad, fraternidad), al feminismo, a la lucha contra la violencia machista, al blindaje de los derechos sociales, al derecho a una muerte digna, a la igualdad de género, al federalismo y al ecologismo, y a la necesidad de que el clero pague por fin impuestos. Hace suyos, incluso, los postulados del 15-M, movimiento surgido al término de la segunda legislatura del asusanado Zapatero.

De los otros candidatos apenas nos llegan significantes vacíos, con una insistencia tediosa en los tópicos en pro de la unidad y en contra del resentimiento y el sectarismo, con la posibilidad acaso de que el tornadizo Patxi López ofrezca al final su vasallaje a Díaz por si hay que frenar el retorno de quien no cuenta con el favor del aparato. Las promesas de Sánchez son las de otro partido distinto al que la comisión gestora representa y doña Susana proyecta, con voces tan airadas como la de su escudero Heredia.

Creo que si gana las primarias el ex secretario general no habrá avenencia en el PSOE porque esa victoria y programa no serán aceptados por los partidarios de Díaz. Si vence doña Susana, puede ocurrir lo mismo con los partidarios de don Pedro. No hago a unos y otros compartiendo una misma formación política después del 21 de mayo porque creo que la fractura del 1 de octubre dejó graves secuelas y distintas alternativas de gobierno. En este sentido me parece indicativo el modelo a la portuguesa en el que Sánchez se miró en Salamanca al citar a dos partidos socialistas europeos. Por un lado, el holandés, convertido en una formación irrelevante tras participar en una gran coalición con la derecha, y por otro el del vecino país. Aquí al lado, en lugar de tildar a la izquierda de enemiga, hubo pacto, y parece que Portugal lo está notando para bien, aunque Europa pretenda silenciar su crecimiento económico y el descenso en la tasa de desempleo.

PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 50, MAYO DE 2017

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