Recortes, dedo y privatización

El nuevo HUCA será un hospital sin papeles, uno de los temores de la plantilla.

El nuevo HUCA será un hospital sin papeles, uno de los temores de la plantilla.

Javier Fernández / Periodista. Cuando la plantilla de unos 5.000 trabajadores del Hospital Central de Asturias haya desembarcado al completo en La Cadellada, se habrán quedado por el camino 1.200. Así lo asegura CCOO, que denuncia que desde hace dos años se ejecuta una reducción que pagan los eventuales, a quienes no se renueva el contrato. Una estrategia que “no tiene el mismo coste político que echar a la gente a la calle”, destaca Gonzalo Gayol, secretario general de la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios del sindicato. El Sespa tiene muchas fugas de empleo.

Gayol destaca que apenas se reponen las jubilaciones y que esas plazas no se cubren, sino que se contratan trabajadores temporales. “Hay vacantes desiertas y se nombran eventuales para cubrirlas. Es el pan nuestro de cada día”, critica también Antonio Matador, secretario general del SIMPA, quien resalta que se vulneran así los criterios de publicidad, igualdad, mérito y capacidad. El Sespa, dice, se beneficia de esta forma de proceder de dos maneras. La primera es que puede designar para el puesto al profesional que desee sin que éste gane ningún concurso. No se produce ninguna convocatoria y tampoco hay ningún baremo que permita medir de forma objetiva la valía del profesional que se incorporará al hospital: “Los nombramientos a dedo son habituales”. Y la segunda se debe a que el candidato elegido no ostenta la titularidad de la plaza y puede despedirlo en cualquier momento, “cuando le dé la gana”. Bajas y vacaciones, resalta Matador, están en una situación muy similar a las jubilaciones y tampoco se reponen.

Y también ha habido despidos. La ropa del San Agustín de Avilés se venía lavando en Cabueñes pero la privatización del servicio a favor de una empresa cántabra (que se ha adjudicado también sábanas, pijamas, toallas y demás prendas del recién estrenado Álvarez-Buylla de Mieres) ha dejado en la calle a 17 empleados públicos. Los sindicatos sospechan que lo mismo puede ocurrir tras el traslado con el HUCA, donde  los servicios de limpieza ya han sido externalizados a Eulen. Esta empresa también se hará cargo de los trabajos de mantenimiento y los empleados que llevaban este tema en El Cristo pasarán al área sanitaria. Los trabajadores aún no conocen cómo funcionarán la cocina y la lavandería y creen que se está preparando el despido de las personas que emplea el Sespa en estas áreas.  A Carlos Ponte esto le parece muy preocupante. “¿Hasta dónde quieren privatizar? Yo creo que todo lo que puedan y más. Es poner el HUCA al servicio de las grandes multinacionales”.

Otro de los ajustes de este año lo protagonizó el Instituto Nacional de Silicosis. Pese a que el Principado logró una subvención de 72 millones de euros para el nuevo HUCA gracias a su carácter de centro nacional y a su excelencia, el Gobierno asturiano decidió adelantar el cierre del edificio que lo albergaba y trasladar su actividad (que ha ido descendiendo a medida que ha decaído la minería) a otras dependencias del complejo hospitalario de El Cristo, desde donde pronto se emprenderá una nueva mudanza hacia La Cadellada. La decisión fue muy criticada por el personal del hospital pero el consejero de Sanidad asegura que en las nuevas instalaciones el Instituto Nacional de Silicosis tendrá identidad y espacio propios.

PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 30, ENERO DE 2014

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