Rubén Rosón: “El miedo tiene que cambiar de bando”

Rubén Rosón acaba de terminar Medicina. Foto / María Arce.

Rubén Rosón acaba de terminar Medicina. Foto / María Arce.

Rubén Rosón (Degaña, 1989) no olvidará esta primavera en la que se ha licenciado en Medicina, comienza a preparar el MIR y finaliza su mandato en la presidencia del Consejo de Estudiantes de la Universidad de Oviedo. Bestia negra del rector Vicente Gotor y del Consejo Social, este hijo de un minero de Degaña fue especialmente influyente en la revitalización del movimiento estudiantil y en las movilizaciones del 15-M en Asturias. Por Dani Ripa.

En tres años ha caído la financiación pública en la Universidad de Oviedo 38 millones , un 30%. ¿Qué consecuencias provoca?

Estamos en la UVI y no hay timonel. Gotor es un rector sumiso que gestiona miserias. Dice que todo va bien, pero los recortes están allí: despido de 19 trabajadoras de reprografía, aumento de horas por profesor, profesores asociados que cobran 600 euros, cortes de calefacción que hacen que el alumnado vaya a clase con abrigo, bufanda y guantes… ¡Qué poco pedagógico! Y el agujero de financiación se cubre con los estudiantes. Entre 2007 y 2011, con el Gobierno PSOE-IU, fuimos la Universidad de España que más subió los precios de sus matrículas, un 5% anual. Éramos la tercera más cara, lo que, unido a la reducción de becas, ha disminuido el número de universitarios. De los 900 estudiantes expulsados en 2012 por no aprobar, 294 alegaron que problemas económicos o familiares les habían impedido estudiar u obligado a trabajar. Son los invisibles de la Universidad, expulsados por la crisis.

¿Está en riesgo la educación pública y universal?

Sí, desde 1999 con el informe Bricall, la LOU, el Plan Bolonia, la Estrategia Universidad 2015… se están cargando el sistema universal de educación, buscan una fábrica de mano de obra precaria. El último informe ministerial, que ‘plagia’ otro de la Fundación Conocimiento y Desarrollo de Ana Patricia Botín, sugiere invertir la pirámide de elección, para que empresas y partidos elijan al rector, que provendrá del sector empresarial y elegirá a dedo a decanos y directores de Departamento. No es del todo nuevo: partidos y empresas ya componen el 60% de los Consejos Sociales y aprueban planes educativos, presupuestos ¡y recortes! Ladislao Azcona, presidente del Consejo Social de la Universidad asturiana, es directivo de OHL, una constructora vinculada a los papeles de Bárcenas. Pero más grave es que CCOO e IU están allí y han aprobado las decisiones más controvertidas (recortes, aumentos de tasas, reglamento de expulsión…) por asentimiento (solo una abstención, la de CCOO en los presupuestos de 2013). ¡Igual que en el Consejo de Administración de Cajastur!

Aulas de formación política

Con los escraches ahora de moda llevan ustedes años.

El primero fue en el HUCA en obras, que no tenía nada de universitario, lleva años de retraso y un desfase de millones de euros. Y el PSOE va y lo inaugura cinco veces en campaña electoral, por lo que boicoteamos cada una de sus inauguraciones. Al año siguiente fuimos a la toma de posesión del rector, donde estaba Álvarez-Cascos, rechazando el aumento de tasas. Después, paralizamos un acto con el secretario de Estado de Universidades y calificamos sus medidas de terroristas, porque condenan a miles de jóvenes a dejar los estudios. Y en enero intentamos bloquear el Consejo Social, cuando pretendían aprobar los recortes, un robo a la Universidad por las empresas. Los gestores del desmantelamiento de los derechos sociales, ese 1% a los que ni se les conoce, no deben dormir tranquilos.

Funcionan con Asambleas de Estudiantes, pero se presentan a elecciones y las ganan. Y participan en las instituciones.

En realidad no creíamos en eso de tener una pata dentro de la institución y otra en la calle. Por ello, trabajamos fuera de los órganos burocráticos en asambleas abiertas a personas de cualquier ideología. Y es que los Consejos de Estudiantes, teóricamente la máxima voz estudiantil, son estructuras vacías creadas en 2001 como escuelas de cuadros de los partidos. Allí, sus jóvenes aprenden a gestionar dinero público para los intereses de su partido y a construir con ello una red clientelar de favores… siempre sin tener en cuenta a sus representados. Es el comienzo de los políticos profesionales. En nuestra Universidad, entre 2007 y 2009, utilizaban fondos públicos en viajes de lujo, hoteles de cuatro estrellas, alquileres de coches de gama alta, comidas a 60 euros el comensal… Si ya aprenden eso en la Universidad ¡cómo no lo harán diez años después en los Parlamentos! De 2002 a 2011, estuvo copado por los jóvenes del PP y PSOE, y quienes coordinaban eso alcanzaron cargos públicos, como Nino Torre, ahora diputado y secretario general de Juventudes Socialistas.

¿Hay corrupción en esta Universidad?

Seguro, porque tenía los mismos procedimientos de contratación y actores que el resto de Administraciones. Igrafo abastecía a la Universidad en casi cualquier ámbito y cargos universitarios aparecían en las libretas de regalos de Igrafo y Almacenes Pumarín. No es de extrañar que el ex gerente Eusebio González, quien pedía al personal administrativo que cogiera menos bajas por enfermedad, esté implicado en el Caso Marea.

Rubén Rosón en una movilización en Oviedo. Foto / María Arce.

Rubén Rosón en una movilización en Oviedo. Foto / María Arce.

El 15-M, ellos y nosotros

El 15-M surge en Asturias a raíz de una convocatoria de las Asambleas de Estudiantes.

Fue el salto a la arena política fuera de la Universidad. Y había cosas extrapolables, como la independencia de toda organización política y sindical. También me cambió el chip, de hacer política ‘activista’ a otra de ‘masas’ con 3.000 personas en La Escandalera. Y me confirmó que había mucha más gente que no veíamos, fuera de los círculos militantes. Hay una mayoría social y con formas de hacer política más plurales se puede llegar a ellos. Si haces carteles con milicianos del 36, te vendrá tu militancia. Hay una izquierda que sacraliza una liturgia de banderas, actos, congresos: prefieren el victimismo que replantearse por qué no conectan con la calle. También es cierto que a la clase obrera nos robaron hasta el nombre. Todo el mundo quería ser clase media. Pero los ‘obreros’ en 1995 ya eran reductos ínfimos: astilleros, minería y fábrica, mientras autónomos, precarios (el colectivo mayoritario) o estudiantes no se identificaban con ello. Entonces, ¿cómo articular una política para la clase obrera? Lo importante es diferenciar la dicotomía “Ellos-Nosotros”, el conflicto entre la mayoría contra la minoría social, como hacen denominaciones como 99%-1% o “Arriba-Abajo”. Y hay que poner los precarios en el centro de la acción sindical, que sigue anclada en el obrero fordista: la precariedad nos roba nuestro derecho a tener un proyecto vital.

Han transcurrido dos años desde el 15-M. ¿Qué cambió?

Todos los consensos que existían desde 1978 están rotos. Hay un descrédito institucional que afecta a la Constitución, a los Parlamentos, a la Unión Europea (cuya Constitución fue avalada por CCOO)… El bipartidismo está roto y no alcanza el 50% en intención de voto y la legitimidad de la justicia y la policía están quebradas: desahucian personas mientras indultan banqueros. También se rompe el consenso meritocrático, el de que con tus méritos y esfuerzo vayas a conseguir algo, y en el ADN del universitario está la percepción de un futuro sin horizontes. Ante ello, se quiebra el mensaje franquista de “joven no se meta usted en política”, por lo que ha habido una politización masiva. Es un nuevo estado de ánimo, el del “Sí se puede”, donde nos responsabilizamos de impulsar iniciativas.

¿Murió el 15-M?

El 15-M era una sensación mayoritaria de que había que cambiar algo. Pero se empezó a burocratizar, a buscar consensos de mínimos, y era temprano… Decíamos que “nuestros sueños no caben en 3 puntos” y que “íbamos despacio porque íbamos lejos” y ambas cosas eran ciertas. El 15-M se quedó viejo en tres meses, pero sin él no entenderíamos la relevancia de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Cuando se apaga la llama del 15-M, la gente se recoloca en Mareas, okupaciones, cooperativas. Cristalizan meses después, pero sus acciones o praxis son clara expresión del 15-M, reconocibles a primera vista. El 15-M no puede morir porque es un clima político nuevo, que hace que también se rechacen instintivamente los códigos tradicionales de partidos o sindicatos.

¿Qué modelo electoral podría funcionar?

La política de partidos está quebrada. La casta política vive alejada de nosotros: sus hijos estudian en colegios privados, perciben sueldos inimaginables, viven en fortalezas y sacan sus cuentas del país. ¿Y la izquierda institucionalizada? Los zapatistas diferencian entre ‘Ellos’, ‘Nosotros’ y ‘Vosotros’. La izquierda no son ‘Ellos’, tienen otras propuestas, pero no pueden ser ‘Nosotros’ porque no viven nuestras experiencias: son un “Vosotros”, y ejemplos en IU como el de Ángel González, el apoyo a recortes en la Universidad o el pelotazo del Calatrava lo demuestran. Aunque un partido es mucho más asimilable por el sistema que un movimiento como la PAH, hay que impugnar en los parlamentos a la clase política actual. Surgirán candidaturas del movimiento -como las CUP-, pero que busquen ser mayoritarias, con un discurso anticorrupción y de desapego con el “Ellos”: el miedo ha de cambiar de bando.

Su padre es minero en Degaña, donde se vive un drama social tras el fracaso de las movilizaciones sindicales del pasado verano.

Es una derrota evidente. La historia sucede como tragedia y se repite como farsa. Esto era la época de la farsa. Los sindicatos mineros mayoritarios llamaron a una movilización sostenida de dos meses por 300 millones de euros que el Estado en 2012 no les dio en los fondos mineros, cuyos principales gestores eran los Ayuntamientos, la Junta General y los propios sindicatos, no los trabajadores. Y cuando no lo consiguieron apagaron la lámpara. Ahora la empresa privada de Victorino Alonso plantea un ERE temporal que enseguida se convierte en otro de extinción y los sindicatos callados, no dicen ni mu cuando echan al 95% de la plantilla. Lo de junio fue una farsa y hoy estamos en su continuación. A los sindicatos no les interesan los trabajadores sino gestionar el dinero público. Y minusvaloraron a Rajoy o ellos se sobrevaloraron. Pero Rajoy es un zombi, traga lo que le eches. Con un Gobierno del PSOE en tres días hubieran conseguido sus objetivos…

PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII N. 26, MAYO DE 2013.

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