Safwan Escaf: “Las cuentas no tienen alma y los pacientes sí”

El doctor Safwan Escaf, en su consulta privada en Oviedo. Foto / María Arce.

El doctor Safwan Escaf, en su consulta privada en Oviedo. Foto / María Arce.

ENTREVISTA AL EX JEFE DE SERVICIO DE UROLOGÍA DEL HOSPITAL DE JOVE

Usted se queja de la intromisión política.

La población tiene los políticos que se merece. La atención sanitaria no es una limosna. Tenemos el derecho de luchar por ella. Y estoy por la labor de que si hay algo que se puede hacer, hacerlo, y cuanto se pueda cambiar, cambiarlo, sobre todo cuando uno es víctima de una decisión arbitraria que a su vez se contradice con la opinión técnica.

Que cuenta con el apoyo de los afectados.

En Jove noté una implicación estructural de los pacientes, pero no hay muchos de ellos que tomen conciencia de las lagunas que se están produciendo en la atención médica. Y tampoco muchos compañeros.

El gerente del hospital lleva 20 años en su puesto.

¿Cómo se llama a un presidente que lleva 20 años gobernando? ¿Cómo puede mantenerse en su puesto después de 20 años? A eso se llama impunidad. En el caso de Jove con el consentimiento del Sespa y del Patronato porque les interesa a todos este estado de las cosas. ¿Cómo pueden los usuarios de la sanidad de la zona oeste de Gijón no tener dermatólogo, ni reumatólogo, ni otorrino, ni cirujano de maxilofacial, ni UVI, ni servicio de hospitalización ambulatoria? Porque lo deciden el gerente y la directora médica, que son políticos.

Su postura es más profesional.

Creo que yo daba valor al hospital. Nadie puede atacar mi honestidad. No me importa hablar. Tengo 33 años de experiencia a mis espaldas.

¿Cree que la gente se da cuenta?

Es incomprensible que la gente lo vea y que lo acepte mientras los administradores se lavan la cara trasladando enfermos al Valle del Nalón cuando llevan seis meses de espera para operarse. Y en el momento en que cumplen esos seis meses, los aplazan para no engrosar las estadísticas de las listas de espera.

¿Cómo empezó el conflicto?

Un gerente hospitalario debería tener siempre el apoyo de los jefes de servicio. Pero en Jove empezó a ser al revés al imponer el criterio de atender de 10 a 12 pacientes por hora. Así es como también las operaciones de frenillos, vasectomías y fimosis se realizan antes que las de tumores. De esa manera, me induces a la mala praxis. Me acusas de ello y entonces es cuando mandas a los pacientes a otros centros sanitarios. De esa manera, hubo un montón de profesionales que se marcharon.

Se suponía que estas cuestiones iban a solucionarse con la creación de las fundaciones hospitalarias.

Las fundaciones como organización sanitaria son buenas pero el gerente tiene que ser gerente, no contable. Las cuentas no tienen alma y los pacientes sí, igual que las 600 personas que trabajan en el hospital.

Por eso siguen mandando a pacientes a otros hospitales.

La derivación de pacientes a otros centros sucede en todos los hospitales del Sespa, pero en las fundaciones no se daba hasta ahora. El comité de empresa de Jove pidió las cuentas y no se las dieron. A quien pide algo, le amenazan.

¿Cómo lo sabe?

Atiendo a algunos pacientes que vienen a mi consulta. Y, cuando me cuentan cómo están en Jove, les digo que reclamen. Así que el asunto es sabido de todos. Si no lo quieren asumir, pues nada. Pero el patrono tiene que controlar y decir si controla.

¿Cuadran al menos las cuentas?

Al gerente le califican de buen gestor porque las cuentas dan superávit. En su día, me dio 3.000 euros de productividad que repartí entre todos los miembros del equipo. No hubo más productividad.

Usted y su equipo proponían soluciones a coste cero.

La administración es perversa. Les propusimos ver a gente en consulta por la tarde en compensación horaria. Pero nada. Por eso lo denuncio públicamente. Si no marchan, no vuelvo.

PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 28, SEPTIEMBRE DE 2013.

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