Un lío de perros

El conflicto de la perrera de la comarca de Avilés se prolonga y ha supuesto movilizaciones y enfrentamientos. Foto / Marieta.

La comarca de Avilés es el escenario de un lío de perros por la ubicación de una perrera, pero el problema del abandono de los animales es más complejo y tiene dimensión nacional.

Ismael Juárez / Periodista.

Durante el pasado verano la comarca de Avilés ha asistido a una sucesión de episodios polémicos en relación a la puesta en marcha de una perrera. Un proyecto que daría cobertura al territorio de una quinta parte de la población de Asturias y que busca subsanar una carencia prolongada a lo largo de dos décadas, durante las cuales ha habido Ayuntamientos que han incumplido la ley autonómica que regula la gestión de los animales abandonados.

En mayo se anunció que se formaría una mancomunidad de diez concejos, con Avilés a la cabeza, para la creación de una perrera. Todo parecía ir muy rápido, “extrañamente rápido”, según diferentes personas provenientes del asociacionismo animalista que han hablado para este reportaje.

En julio, se confirma que la perrera se construirá en Castrillón, en el entorno de La Lloba, en una parcela de 12.200 metros cuadrados que costará 270.000 euros. En el mismo anuncio también se especificaba que su finalización y puesta en marcha tendría lugar a finales de 2018. Sin embargo, a los pocos días los vecinos de Santiago del Monte se oponen al proyecto argumentando que la perrera está demasiado cerca de las viviendas. Además, se alerta de que en los terrenos elegidos existe una fosa común de la Guerra Civil, así como restos de trincheras. De esta forma, días más tarde, Avilés y Castrillón se ponen de acuerdo para parar el proyecto en los términos en que había sido anunciado. Esto provoca el enfado de los otros municipios que han sido excluidos de la decisión.

Pronto se confirma que la fosa común existe aunque no en el lugar exacto en que debía construirse la perrera, si bien se matiza ahora que con el terreno de La Lloba solo se ponía un ejemplo de las condiciones que debería reunir la futura instalación. Una explicación confusa que alimentará la polémica durante varias semanas más y que hará tambalear lo que tan solo unas semanas antes se había dado por seguro y definitivo.

“No es la primera vez que anuncian que construirán una perrera y luego todo queda en nada”, afirma Alejandra Mier, secretaria de la Fundación Protectora de Animales del Principado de Asturias. “Llevamos años con este problema”.

En los años noventa hubo una perrera situada en El Espartal, Castrillón. Estaba gestionada por la asociación La Xana. El apoyo de los Ayuntamientos de la comarca a la perrera de la zona fue puntual e intermitente. Aunque estaba situada en unas naves propiedad del Ayuntamiento de Castrillón, nunca llegó a tener un cartel que la definiera como depósito de animales municipal.

Al final se derribó en 2001 cuando se acometió la recuperación ambiental de las dunas de la zona, bajo promesa de que en breve se habilitarían unas naves como depósito municipal para los perros vagabundos.

La promesa nunca se cumplió. A partir de entonces Avilés y otros Ayuntamientos contrataron los servicios de la empresa privada Xelán para la recogida de perros abandonados. Situada en Siero, Xelán llegó a recoger los animales de la mitad de los Ayuntamientos de Asturias, contando en sus instalaciones con 25 jaulas. Solo la perrera de Gijón cuenta con alrededor de 70.

No obstante durante años ha habido distintas propuestas. En 2002, el Ayuntamiento de Avilés anunció que, junto con otras corporaciones, alquilaría unas naves en La Lloba para construir una perrera. Castrillón acusó entonces al consistorio avilesino de no haber contado con ellos, al tiempo que los vecinos se movilizaron contra el proyecto hasta que se abandonó. De igual forma, en 2007 Avilés anuncia de nuevo su intención de construir una perrera en terrenos del polígono de Las Arobias, propiedad de Feve. La idea también se abandona pronto. Incluso se llegó a plantear que Cogersa reformase sus estatutos y se encargase de la gestión de animales, algo que espantó a las asociaciones animalistas, que protestaron por el hecho de que una empresa de reciclaje y basura fuese la encargada de gestionar a animales de compañía abandonados.

También Carreño estuvo a punto de aprobar la construcción de una perrera que hubiese sido gestionada por la Fundación Protectora de Animales de Asturias, pero en el último momento se desechó esa posibilidad alegando que el lugar previsto estaba demasiado cerca de las viviendas, a pesar de que la ley local no especifica ninguna distancia entre las casas y este tipo de instalaciones.

Dos policías locales avilesinos se ocuparon el año pasado de unos perros abandonados que encontraron. Foto / Ismael Juárez.

Policías que acogen perros

En el año 2011 se dejó de contar con los servicios de Xelán. Desde ese momento, algunos Ayuntamientos de la comarca, y especialmente el de Avilés, empiezan a incumplir la ley por partida doble, ya que no pueden garantizar la recogida de animales y la construcción de una perrera sigue en el aire.

En este sentido durante varios años ha habido policías locales que sin protocolos claros de actuación, arriesgando su trabajo, han sido los que han tomado la iniciativa de encargarse de contactar con las asociaciones cuando encontraban un perro abandonado sin dueño. Algunos de ellos incluso se han llevado perros a sus propias casas. Esto último ha sido confirmado por los propios policías quienes, para este reportaje, prefieren no revelar ni su nombre ni el Ayuntamiento para el que trabajan.

La ley autonómica 13/2002, de 23 de diciembre, obliga a que los Ayuntamientos dispongan de un centro de depósito de animales durante ocho días hábiles. José Luis Garrido Gómez, primer teniente de Alcalde de Castrillón, cree que parte del problema se encuentra en la falta de claridad de la ley autonómica, al añadir que “la ley no especifica qué hacer con los animales al noveno día”. En realidad la ley dice que después de los ocho días si el animal no ha sido reclamado será considerado abandonado y pasará a propiedad municipal dejando a criterio del municipio la guardia y cuidado de los animales, pudiendo ser cedidos a asociaciones o incluso a particulares. Según Alejandra Mier, “la cuestión es que no han podido resolver el problema hasta ahora porque en realidad no lo conocen. No saben ni siquiera el número de animales abandonados que hay cada año”.

En los Ayuntamientos de la comarca de Avilés no existe un registro que pueda dar las cifras exactas de animales abandonados. Tampoco el Principado ha creado una base de datos. Este no es un problema solamente de ámbito asturiano. Según un informe elaborado por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, la mitad de las Comunidades Autónomas no mantienen registros sobre el número de mascotas abandonadas, el destino de ellas tras su recogida, ni por supuesto las cifras en cuanto a adopciones o sacrificios. Es por ello que ni siquiera a nivel estatal se puede afrontar el problema con todo el rigor que merece, tal y como reconoce el propio informe del Ministerio.

Tan solo caben las estimaciones. En gran medida, estas son realizadas apoyándose en los informes anuales de la Fundación Affinity, que son los que se toman como referencia a nivel estatal. Según la Fundación Affinity, los datos son recabados directamente a través de las Comunidades Autónomas, de los Ayuntamientos y las protectoras de animales de todo el Estado español y niegan cualquier tipo de “cocina estadística”.

La Asociación Alma Animal, que gestiona la perrera de Mieres, y la Fundación Protectora de Animales de Asturias ponen en cuestión los datos de Affinity ya que, “al menos con nosotros, nunca se han puesto en contacto para recabar información”.

La perrera La Xana en 2001, antes de ser demolida. Estaba en Castrillón. Foto / Ismael Juárez.

Lassie en 2013

Pero ¿por qué tanta prisa en los últimos meses para construir la perrera en la comarca de Avilés? La historia se remonta a 2013 cuando una perrita de nombre Lassie apareció abandonada en Gozón y la Fundación Protectora de Animales del Principado de Asturias se hizo cargo de ella. La asociación acabó siendo denunciada por haberse apropiado del animal antes de los ocho días hábiles estipulados por la ley autonómica. “Lo curioso del asunto es que por ley deberíamos haber llevado la perra a un centro de depósito municipal”, cuenta Alejandra Mier, “Pero es que no había un solo centro en toda la comarca. Es decir, la ley te obliga a hacer algo que en realidad no puedes llevar a la práctica”.

Tras esto, en 2015 Alejandra se puso en contacto con el Defensor del Pueblo en Madrid contando el caso de la denuncia y del incumplimiento de la ley autonómica por parte de los Ayuntamientos. A lo largo de 2016 el Defensor del Pueblo intercambió una serie de cartas con el Principado de Asturias recordando al Gobierno autonómico su obligación como supervisor de que las Ayuntamientos cumplan con las leyes en relación a este tema. Es a partir de entonces cuando el Principado ha requerido en repetidas ocasiones a los Ayuntamientos el cumplimiento de la ley. Por su parte, el Principado tiene previsto desarrollar la ley autonómica. Las asociaciones de animales están convencidos de que ha sido esta presión entre Administraciones la que ha hecho que se hayan sucedido los anuncios apresurados para la construcción de una perrera en la comarca de Avilés.

Actualmente la mancomunidad que deberá poner en marcha la perrera anunciada este verano está conformada aunque aún faltan algunos Ayuntamientos por adherirse a ella. Desde hace tres meses Avilés ha contratado los servicios de un hospital veterinario cuya capacidad para las necesidades de la ciudad está en entredicho. El Ayuntamiento dice que actualmente hay alrededor de “una veintena de perros acogidos”. En Oviedo actualmente hay alrededor de 250 perros y 40 gatos. “En Mieres tenemos 21 jaulas, en las cuales pueden caber entre uno y cuatro animales. También contamos con otras que sirven de cuarentena para los que llegan. Además disponemos de alrededor de 40 casas de acogidas voluntarias. Y estamos a tope”, afirma Silvia López, responsable de la perrera de Mieres. Por comparación hay distintas voces dentro del asociacionismo que aseguran que Avilés “está solo cubriendo el expediente, pero además de modo claramente insuficiente”.

“Para construir la perrera hay muchas dificultades”, afirma Miguel Ángel García Balbuena, concejal de Participación Ciudadana, Mantenimiento y Servicios Urbanos de Avilés. “Cada Ayuntamiento maneja unos tiempos distintos. Y ponerse de acuerdo es difícil”. Una dificultad que dura décadas pero que García Balbuena cree que se resolverá: “Yo creo que se va en serio en esta ocasión, aunque seguro que van a aparecer dificultades por el camino”. Por de pronto, ya no se atreve a afirmar que la perrera esté construida a finales de 2018 como se anunció el verano pasado. El lío de perros es previsible que continúe.

PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 53, NOVIEMBRE DE 2017

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