Una parte del problema

MAXI RODRÍGUEZ / TEATRO PRECARIO.


(ELLA se levanta del sofá gesticulando malhumorada, ÉL fuma impasible mirando al televisor)

ELLA.-Ni idea. Es que no tenéis ni puta idea.

ÉL.-¿Tenéis?

(Pausa)

ELLA.-No me quiero enfadar, en serio.

ÉL.-Ah, ¿no? (Pausa) ¿Entonces por qué te pones así?

ELLA.-Da la sensación de que piensas que como ese tipo no violó a nadie, lo que hizo no fue tan malo…

ÉL.-(Ofendido) ¿He dicho yo eso?

ELLA.-No te puedes poner a valorar cómo fueron sus abusos.

ÉL.-Ah, ¿no? (Fuma. Pausa) ¿Y por qué no?

ELLA.-Un hombre no puede hacer eso. Ninguno. Es que es acojonante.

ÉL.-¿El qué?, ¿que yo tenga mi opinión?

(ÉL apaga el cigarro y se acerca a ELLA con intención de dialogar)

ELLA.-Déjalo, anda. Vamos a dejarlo.

ÉL.-¿Pero por qué?

ELLA.-No podéis entenderlo, no podéis.

ÉL.-¿El qué?

ELLA.-Lo que suponen los abusos diarios. Y no deberíais intentar diferenciar o dar una explicación sobre la conducta sexual inapropiada contra las mujeres.

ÉL.-¿Qué pasa, que no hay ninguna diferencia entre dar una palmadita a alguien en el trasero y violar o abusar de…?

ELLA.-Si los hombres buenos como tú piensan así, tenemos un problema.

(ELLA se aleja, entre aspavientos, por el pasillo. ÉL camina tras ELLA)

ÉL.-¿Pero qué coño te pasa, Marta? Cada vez que abro la boca…

ELLA.-No existen jerarquías para los abusos, joder. ¿Lo entiendes o no?

ÉL.-Ya. Pero, a ver, no vas tu a comparar una violación con la bobada esa de..

ELLA.-¿Comparar? ¡No les puedes decir a las mujeres víctimas de maltrato que se supone que unas se tienen que sentir peor que las otras!

 (Pausa)

ÉL.-No te entiendo, vida, de verdad.

ELLA.-Ya lo sé, ya.

ÉL.-¿No he empezado diciendo que el tipo seguramente es un hijo de puta pero eso se ha de demostrar?

ELLA.-Ya, y que ella ha usado su físico para llegar, y que quién le manda jugar con fuego, y…

ÉL.-¿No es verdad?

(ELLA resopla abatida dejándose caer en el sofá. ÉL apaga la tele y la mira expectante mientras juguetea con el mando a distancia)

ELLA.-No se os debería dar el poder de interpretar los abusos contra las mujeres. No lo podéis entender, joder.

ÉL.- ¿Quieres dejar de hablarme en plural? Yo soy yo, no represento a nadie más. (Enciende otro cigarrillo) ¿Y qué hago? (Pausa) ¿Qué se supone que… (enfatiza, irónico) debemos hacer?

ELLA.-Escuchar. (Pausa) Limítate… (Ídem) Limitaos a escuchar.

ÉL.-¿Y opinión se puede tener o no? (Sardónico) ¿Qué pasa, que no te interesa mi opinión?

ELLA.-No. Francamente, sobre cómo las mujeres deberíamos digerir los abusos no. (Con risa forzada) Sobre eso, amor, no me interesa tu opinión.

ÉL.-Cojonudo. Así nos va. Si ni siquiera os dejáis ayudar por los hombres progresistas que no tenemos ni un pelo de machistas.

ELLA.-(Saltando) ¿Perdona?

ÉL.-¿Qué?

ELLA.-Un currante que defiende sus derechos ante el empresario que tiene por encima y pisa a la que su cultura ha puesto por debajo no es progresista, es un puto machis…

ÉL.-Ahí, no, Marta. ¡Ahí no me vas a pillar! Sabes que llevo toda la vida luchando por la igualdad.

ELLA.-No hay más ciego, amor, que el que no quiere ver.

ÉL.-¿El qué?

ELLA.-La contradicción entre lo que eres y lo que crees o quieres ser…

(Ahora es ÉL quien se altera y camina gesticulante por el pasillo. ELLA permanece impasible, hundida en el sofá, frente al televisor apagado)

 ÉL.-¡Manda cojones! ¡Así nos va! ¡Así nos va!

ELLA.-(Casi un murmullo) No existe ninguna mujer que yo conozca, yo misma incluida, que no haya experimentado acoso verbal o recibido epítetos sexuales a lo largo de su maldita vida y mil formas de maltrato y…

ÉL.-¡Ya lo sé, joder! Por eso debéis dejaros ayudar.

ELLA.-Es que no tenéis ni idea, Juan.

ÉL.-Ya estamos…

ELLA.-Está tan extendido y es tan natural que podría parecer que está en la biología. Solo hay que escucharte hablar.

ÉL.-¿A mí? ¿Pero qué he dicho? (Fuera de sí) ¿Qué cojones he dicho?

ELLA.-No ves el trato desigual, tío, la puta carga cultural que llevamos tantos años arrastrando. Es que no la ves, joder.

ÉL.-No escuchas, Marta. Y así es imposible. Me da pena que cada vez que sale algo de esa mierda por la tele yo no pueda ni abrir la boca. No sé qué esperas que haga, amor, en serio te lo digo.

(ELLA se incorpora y le habla a ÉL con mucha ternura, casi al oído)

ELLA.-Necesitamos que los hombres buenos e inteligentes, como tú, sintáis que está todo mal, todo, que lo condenéis y empecemos de nuevo.

ÉL.-Claro que todo está mal, cielo, pero no todo es igual.

ELLA.-Ya. (Paródica) “Hay diferentes etapas de cáncer. Algunas son más tratables que otras”.

ÉL.-¿A qué viene esto?

ELLA.-Aún así, sigue siendo cáncer, joder. (Pausa) ¿Lo entiendes, amor?

ÉL.-¿Qué?

(Larga pausa)

ELLA.-No tenéis ni idea, ni puta idea. (Suspira) Y como resultado, cielo, sois una parte del problema.

(ÉL se encoge de hombros agarrado al mando a distancia, ELLA se aleja parsimoniosamente por el pasillo. TELÓN)

 

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PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 54, ENERO DE 2018

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Ilustración / Alberto Cimadevilla.