‘Villamocho’, la punta del iceberg del gansterismo ‘somático’

Antón Saavedra y Rafa Balbuena durante la presentación en La Felguera del libro 'Villamocho'. Foto / Carlos Tejón.

Antón Saavedra y Rafa Balbuena durante la presentación en La Felguera del libro ‘Villamocho’. Foto / Carlos Tejón.

“Libros como el de Antón Saavedra nos deberían servir para reflexionar hacia dónde va Asturias, viendo quienes nos han gobernado y dirigido hasta ahora”, aseguró ayer el periodista Rafa Balbuena en la presentación en Langreo del libro Villamocho. La corrupción en el sindicalismo minero, de Antón Saavedra. El redactor de ATLÁNTICA XXII acompañó al autor en el Centro Social La Xusticia, en La Felguera, donde glosó la figura de Saavedra antes de que los asistentes al acto escuchasen las circunstancias en las que se gestó este libro, que lleva prólogo de Xuan Cándano.

En él se describe, en un tono demoledor y sin florituras, lo que Saavedra define como “la destrucción concienzuda del tejido minero y siderúrgico de Asturias” a manos de “los pandilleros y gánsteres somáticos”. Encabezados por su protagonista, un José Ángel Fernández Villa al que define como “el capofamiglia” de toda una trama de corrupción “perfectamente engrasada, con el beneplácito de las oligarquías que todavía no han perdonado que existiera un octubre del 34”. El relato saca a relucir, uno tras uno, toda una serie de nombres vinculados al PSOE y al SOMA-UGT en la Asturias de los últimos 35 años.

“Se podrá estar de acuerdo o no con los postulados ideológicos de Saavedra, pero de lo que no cabe duda es de que se ha jugado el tipo y la salud diciendo alto y claro lo que otros han callado, a pesar de saberlo tan bien como él”, señaló Balbuena. Y añadió que “estamos por eso hablando de un libro valiente, que llama a las cosas por su nombre”, con el valor añadido de que, “igual que una buena crónica periodística, no busca recibir palmaditas en la espalda ni complacer vanidades, sino contar la verdad palmaria, de frente”.

Tomada la palabra, el exsindicalista Antón Saavedra celebró hallarse “en un centro social anarquista, ideología de importante tradición en La Felguera”, movimiento del que esbozó algunas pinceladas sobre cómo fue “ninguneado” en los planos sindical y político “durante nuestra modélica transición”, afirmó con sorna antes de calificar esa etapa, ya en serio y sin tapujos, como “la segunda restauración borbónica”.

El autor explicó, con su vehemencia habitual y sin escatimar detalles ni nombres, cómo ese proceso de desmantelamiento de la minería “quedó meridianamente claro desde 1984” por boca de altos cargos socialistas como Felipe González o Carlos Solchaga, marcando unas directrices que siguieron los sucesivos Gobiernos del PP y el PSOE y a los que “la mafia sindical prestó toda su ayuda”, añadió. Eso marcó “el principio del fin de HUNOSA”, tras el cual, como si de fichas de un dominó se tratase, vino el cierre progresivo del resto de industria pesada en los valles del Nalón y Caudal.

El resultado, por todos conocido, se traduce en que “las cuencas son hoy un paisaje lunar en el que ha desaparecido la riqueza pujante de antaño”, estando Asturias en una posición actual “lamentable, desesperada y sin futuro”, que el último informe EUROSTAT sitúa “entre las 20 regiones de Europa con mayor tasa de parados juveniles y de larga duración”, lamentó el autor. Una situación que, dejando a un lado el problema de la emigración, ha hecho que familias enteras de las cuencas “dependan económicamente de la figura del padre o el abuelo prejubilado, que hace de ‘empresario’ que mantiene a todos”.

Al hilo de esta cuestión, Rafa Balbuena señaló que, “hace doce años, la película Carne de gallina de Javier Maqua y Maxi Rodríguez nos hizo reír contando esta situación en clave de comedia, como una cosa puntual”. Pero la realidad esperpéntica supera la ficción, y aquel relato ambientado precisamente en la cuenca “se ha generalizado y, si se estrenase hoy, no nos reiríamos nada, más bien al contrario”. Por ello animó a la lectura de este Villamocho y a reflexionar sobre lo que encierran sus páginas para “saber adónde vamos si seguimos de la mano de quienes nos han gobernado y dirigido hasta ahora”, señaló el periodista.

Tras casi hora y media de charla y coloquio con los asistentes al acto, Saavedra quiso concluir el acto señalando que “estamos en una encrucijada y debemos poner freno a este disparate”, abogando como punto de partida por “ejercer el voto por listas abiertas, y no las que nos vienen marcadas por las cúpulas de los partidos”, como auténtica expresión de democracia participativa. Y anunció además la próxima publicación de un segundo volumen de estas memorias, del que aseguró, con una de sus frases habituales, que este Villamocho quedará en comparación como “la punta del iceberg de toda esta cadena de gansterismo” que, cambiando algunos rasgos de forma, “tiene muy poco que envidiar al siciliano o al de Chicago”.

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