Xavier Doménech: “El independentismo genera esperanza para mucha gente”

Xavier Doménech durante la entrevista. Foto / Lluis Brunet.

Xavier Doménech durante la entrevista. Foto / Lluis Brunet.

Entrevista a Xavier Doménech, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Barcelona. Por Steven Forti / Historiador (Barcelona).

¿Qué ha cambiado en el catalanismo respecto al pasado?

Por primera vez el tronco central del catalanismo no es un intento de reconstrucción de España, sino que es independentista. Si ese cambio se consolida, es un cambio brutal en las dinámicas políticas de Cataluña y de España.

¿El independentismo es el único proyecto que puede ilusionar a la gente?

El único no, pero el más claro ahora mismo en Cataluña sí. El independentismo genera un horizonte de esperanza para mucha gente en un contexto de crisis económica muy fuerte y de caída de legitimidad del sistema político. Los discursos de la izquierda son discursos de crecimiento electoral o de vamos a hacer una Syriza o un Frente de izquierdas, pero tampoco te explican algo más. ¿Eso qué significa, aparte de que pueden sacar más votos? Hay también otros factores como la generación de un espacio comunicativo catalán con sus propios signos y referencias (Vila Web, el diario Ara, La Vanguardia con la operación de la edición en catalán, TV3) como respuesta a la creación de un sistema comunicativo muy agresivo por parte del Estado español con la segunda legislatura de Aznar. Y también la creación de un marco propicio para el discurso independentista con el giro de CiU de 2012.

¿Artur Mas se ha metido en un callejón sin salida?

Mas no puede echarse para atrás, solo puede echarse para adelante. Lo que le puede pasar es que triunfe, que se declare la independencia y que él sea el piloto. Lo dudo mucho. O puede pasar que fracase, pero si fracasa habrá pasado a la historia. De todos modos, CiU tiene un problema grave. Está en una situación que no tiene fácil salida aparte de ir siempre más para adelante. Veremos un Mas cada vez más mesiánico.

¿CiU se va a romper?

A ver, Rajoy debía proponer una consulta y hacer un debate público y abierto. Pero no se va a producir porque una consulta es un reconocimiento de soberanía. Aquí está el gran problema desde el punto de vista del PP y de las élites españolas. Si esta consulta no se da, se va a elecciones plebiscitarias. Si las hay, para CiU auguro dos escenarios. O el bloqueo de la hoja de ruta porque CiU es consciente de que perdería muchos diputados o la ruptura entre Convergència y Unió y también dentro de Convergència.

¿Las propuestas de una tercera vía tienen alguna posibilidad?

Duran Lleida publica el artículo en La Vanguardia, va a Madrid y le pegan una hostia. Se va Sánchez Camacho y le pegan una hostia. Las élites catalanas están intentando que esta tensión baje, pero en los últimos presupuestos también le han pegado una hostia. En Madrid deben de estar pensando o que esto se va a bloquear solo o en un choque de trenes. No sé si están pensando en el escenario político posterior a todo esto. Cataluña no es una realidad ajena a España electoralmente, son muchos votos.

¿El federalismo tiene futuro?

El federalismo como ha salido ahora está formulado como anti-independentismo. Al final es poco creíble. Aquí la izquierda catalana y la española tienen un problema: hace muchos años que dejaron de pensar qué modelo territorial querían. Ahora bien, no me imagino yo una dinámica política muy rupturista en Cataluña sin que pasen cosas en el resto del Estado.

Izquierda y nacionalismo

El crecimiento de una izquierda independentista en Cataluña pone en primer plano la ambigua relación entre clase y nación. ¿Cómo ve la relación entre estos dos términos?

No las veo ni como automáticas –‘todo proceso de liberación nacional es un proceso de izquierdas’– ni como oxímoron. Creo que las realidades concretas definen mucho. En Cataluña es muy complejo porque cada vez que ha habido un planteamiento de desafío por el tema nacional se han provocado rupturas que pueden ayudar a que haya otras rupturas. Una vez que cuestionas el orden establecido por una cosa, ¿qué legitimidad tienes para decir que el otro no puedes cuestionarlo? También es cierto lo contrario: un proceso de este tipo puede ser también un proceso de relegitimación de las élites catalanas ante el pueblo. Mas pasaría de ser el presidente de los principales recortes a ser el libertador.

¿La izquierda no se está aliando con su verdugo? ¿No se está poniendo la nación por delante de la clase?

La izquierda independentista vive en un dilema constante. Si no hay consulta en 2014, Mas quiere gobernar dos años más y ver qué pasa mientras tanto. Ganar tiempo para ellos es siempre mejor porque están en el poder. El dilema de ERC es el siguiente: si se va hasta 2016 deberá aprobar más presupuestos que son recortes sociales, pero si hace caer el Gobierno, ¿qué hace después? Necesita a CiU para la independencia. El dilema de fondo es pensar que la independencia es un proyecto posible solo si los sectores que representa CiU están a favor de este proyecto. Ahí está el problema de la unidad patriótica.

¿Y la CUP?

En el caso de la CUP creo que tienen dificultades para establecer una estrategia propia porque están dentro del proceso nacional, pero al mismo tiempo tienen una cultura anticapitalista muy fuerte. El planteamiento de la CUP es lo de hacer un referéndum sí o sí y que el protagonismo no sea del Parlamento sino de la población, pero es extremadamente complejo.

Hay derechas e izquierdas independentistas compartiendo espacio político.

Eso está pasando en todos los sectores. También en los que se están reagrupando en torno a la idea del anti-independentismo se encuentra gente proveniente de la izquierda compartiendo espacio con gente que viene del PP. Y eso es de una incomodidad brutal. La división de la sociedad a partir del eje nacional genera contradicciones y problemas gravísimos tanto en un espacio como en otro.

¿Hay una sociedad civil más fuerte en Cataluña que en el resto de España?

Siempre ha sido así. Aquí empezó el proceso de industrialización y se generó una clase obrera y eso llevó a que Cataluña tuviese un tejido de entidades económicas, culturales y de cooperativismo muy importante. Esto explica muchas cosas de las dinámicas políticas catalanas. De hecho el primer proyecto nacionalista catalán no se basaba en que el hecho diferencial de Cataluña fuera la lengua, sino su sociedad civil. El catalanismo nunca ha sido un nacionalismo étnico, aunque muchas veces ha sido un nacionalismo lingüístico. Pero en el origen no era ni eso, era más bien un nacionalismo de la sociedad civil.

PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 29, NOVIEMBRE DE 2013

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