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Asturias: La periferia de la periferia

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Asturias: La periferia de la periferia

En el imaginario de los asturianos no figura ningún proyecto de futuro, más allá de mantener el carbón y unas pensiones dignas

Autobús de Dion Bouton y viajeros de La Montañesa. 1920. Foto de Benjamín Rodríguez Membiela. Cedida por el Muséu del Pueblu d’Asturies

 

Artículo publicado en el número 58 de Atlántica XXII (noviembre de 2018)

Holm-Detlev Kohler | Sociólogo y profesor de la Universidad de Oviedo

 

Muy pocas veces en mi vida he escrito un artículo con tantas ganas de equivocarme. Asturias es la región española de menor crecimiento económico desde la llegada de la democracia y va a consolidarse como una región periférica en Europa porque ha desaprovechado todas las posibilidades de una reindustrialización efectiva, carece de una clase empresarial pujante, tiene una clase política clientelista y una población dependiente y envejecida. Como consecuencia, en la actualidad solo articula dos reivindicaciones políticas fuertes: mantener el carbón y pensiones dignas. Por momentos se suma la de la cooficialidad del asturianu, pero en el imaginario de los asturianos no figura ningún proyecto de futuro.

Este destino periférico de Asturias no era inevitable y no es solo el resultado de una particular trayectoria de industrialización/desindustrialización ni tampoco de un trato discriminatorio del Estado central o de la Unión Europea, es consecuencia de la falta de capacidad estratégica de los propios asturianos, de sus élites y de su población. La república báltica Estonia se está convirtiendo en una región dinámica saliendo de una posición muy periférica en el extremo noreste de Europa y el País Vasco se ha convertido en la economía regional más dinámica de España saliendo de un largo declive industrial, Asturias no está buscando nada parecido. Asturias parece a un paciente con respiración asistida que renuncia a un pulmón propio. A continuación voy a enunciar algunas de las razones por las cuales Asturias se asienta de forma cada vez más definitiva en su posición periférica.

En primer lugar, Asturias forma parte del Estado español, un estado con un perfil económico obsoleto y vulnerable, basado en el consumo, la construcción y el turismo, con un mercado laboral con altas tasas de precariedad y empleo poco cualificado, con una desigualdad social escandalosa, con un sistema fiscal mal diseñado, con un estado de bienestar subdesarrollado y con un sistema político-institucional auto-bloqueado. Los agentes y movimientos políticos se centran en cuestiones de identidad colectiva en lugar de cuestiones sociales y de calidad democrática. En este contexto resulta sumamente difícil invertir una tendencia hacia la periferización, ya que España en su conjunto corre peligro de acabar en la periferia de Europa.

Durante más de dos décadas, Asturias fue una de las regiones más favorecidas por las inversiones públicas en infraestructuras recibiendo cuantiosos fondos europeos y estatales, pero estas inversiones públicas nunca fueron acompañadas por una iniciativa privada análoga a pesar de la privatización de las empresas públicas. Además, una parte significativa de estos fondos acabaron en redes localistas y clientelistas llenando la región con museos y polideportivos cerrados o infrautilizados, polígonos vacíos, etc., mucho hormigón y despilfarro y poca inversión efectiva.  Desde la ampliación de la Unión Europea (2004) y la irrupción de la crisis económica (2008) los generosos fondos europeos y estatales se secaron y a la escasez de las inversiones privadas se suma la falta de inversión pública.

Asturias fue una de las regiones más favorecidas por las inversiones públicas en infraestructuras recibiendo cuantiosos fondos europeos y estatales

En 2012 empezó en Asturias la implementación de la Formación Profesional Dual, una reivindicación antigua para combatir el paro juvenil, impulsar la formación profesional como alternativa atractiva a la universidad y ajustar mejor la oferta formativa a las necesidades de las empresas. Sin embargo, la FP Dual no despega, cuenta con pocos alumnos y pocas empresas. Todo el mundo habla de las grandes transformaciones económicas, de la digitalización y de la Industria 4.0 con nuevas cualificaciones y competencias, y la FP Dual podría ser un instrumento ideal para dinamizar estas transformaciones e incorporar a los jóvenes en estos procesos. En una acción concertada entre asociaciones empresariales, cámaras de comercio, sindicatos y gobierno habría que incentivar e impulsar a las empresas a formar jóvenes en cooperación con los institutos de FP. Las bajas tasas de paro juvenil en países con FP Dual deberían servir de motivo suficiente para una acción decidida en esta dirección, pero se sigue perdiendo el tiempo.

Mujeres en el puesto de una carnicería. 1955. Foto de Luis Rufino García Cernuda cedida por el Muséu del Pueblu d’Asturies

Otra reivindicación antigua es la de reordenación del territorio para crear un centro metropolitano integrando a las ciudades centrales de la región en un espacio común, coordinado e interactivo. Desde hace décadas el tema del área metropolitana aparece y desaparece en los debates públicos bajo distintos títulos como el ‘ocho asturiano’ o la ‘ciudad astur’ sin haberse nunca materializado en algo. En su última reaparición en 2016, los seis ayuntamientos más poblados de Asturias (Oviedo, Gijón, Avilés, Mieres, Langreo, Siero) firmaron bajo la tutela del Gobierno del Principado el ‘Pacto de Siero’ para crear un ‘consejo metropolitano’, un órgano consultivo para fomentar este proyecto. Sin embargo, todo apunta hacia una serie de reuniones poco operativos con representantes de ayuntamientos nada comprometidos y la continuidad de actitudes y conflictos localistas (como el de la ubicación del futuro grado universitario de deporte).

EL TRIÁNGULO VICIOSO

La creación de un área metropolitana sería la respuesta adecuada a un proceso real que ha concentrado el 80% de la población asturiana en la zona central. Los desafíos principales e interrelacionados que afronta Asturias consisten en desarrollar una renovada  y diversificada base económico-industrial incluyendo servicios de alta calidad y productividad; reorganizar su estructura administrativa-institucional para agilizar y racionalizar sus políticas y servicios públicos; invertir la tendencia demográfica atrayendo y reteniendo población joven cualificada; fomentando la natalidad y desarrollar un modelo de crecimiento social y ecológicamente más sostenible. Sin la formación de un área metropolitana integral Asturias corre el riesgo de sufrir las consecuencias negativas de la concentración de la población y urbanización descontrolada (contaminación, problemas de tráfico, consumo de suelo y energía, duplicidades de servicios y administraciones) sin aprovechar los potenciales beneficios de economías de escala y aglomeración, densidad de población, etc. En las aglomeraciones urbanas de mayor tamaño con una masa crítica de población joven y cualificada se comparten conocimientos y recursos para crear e innovar, mientras en zonas con ciudades pequeñas y descoordinadas como el centro asturiano estos jóvenes hacen las maletas para emigrar.

La carencia de una Formación Profesional Dual y la fragmentación político-institucional del centro asturiano forman un triángulo vicioso con la ausencia de una política industrial decidida y coordinada. El futuro económico de Asturias no puede ser el de una región basada en el turismo, el consumo y la construcción, los únicos sectores con crecimiento significativo en los últimos años de una supuesta recuperación económica. Para crear una economía sostenible hay que desarrollar industrias competitivas, un reto que para Asturias implica dos estrategias complementarias: la consolidación de las grandes industrias básicas (siderurgia, aluminio, zinc, construcción naval, químicas) y el fomento de la transición digital de las pymes.

La carencia de una Formación Profesional Dual y la fragmentación político-institucional del centro asturiano forman un triángulo vicioso con la ausencia de una política industrial decidida y coordinada

Para consolidar las plantas asturianas de las grandes empresas multinacionales, concentradas en sectores básicos de alto consumo energético, lo más urgente es una política energética transparente y previsible, todo lo contrario a las subastas anuales de bloques de energía, bonificaciones y cupos de emisiones. Cerrar o relocalizar una planta industrial es una práctica común y fácil para los grandes grupos multinacionales y el gobierno del Principado debería ejercer una presión fuerte sobre el ministerio de Industria para acabar con esta inadmisible improvisación en un sector clave para el desarrollo económico.  En segundo lugar, estas plantas deben integrarse en una red regional de centros de I+D+i para contribuir así a la constante innovación tecnológica y formativa de la economía asturiana y establecer un compromiso con la región más allá de la actividad productiva. Existen casos aislados como el centro de I+D de ArcelorMittal, pero queda mucho campo para desarrollar.

La transición digital de las pymes cuenta con el Programa Industria 4.0 del  Instituto de Desarrollo Económico del Principado de Asturias (IDEPA) y una red de centros tecnológicos de apoyo con lo cual existe al menos una primera infraestructura a desarrollar. Dinamizar a pequeñas empresas para cambiar e innovar no es tarea fácil pero imprescindible para que el futuro de la región no depende en exclusiva de unas pocas multinacionales con órganos de decisión fuera del alcance de los agentes regionales.

La población española ha crecido un 17,5% entre 1995 y 2017, la asturiana ha caído un 5,5% en el mismo periodo. Invertir esta tendencia ya demasiado consolidada a la despoblación y al envejecimiento y fomentar un renovado corazón industrial asturiano significa un reto tan complicado como imprescindible si Asturias quiere evitar convertirse en un geriátrico paraíso natural. Para afrontar este reto se necesita agentes públicos y privados con capacidad estratégica y sentido colaborador, agentes creativos y solidarios, no solo para implementar nuevas tecnologías sino mucho más todavía para fomentar nuevas mentalidades. Precisamente ahí es donde no aparece ninguna luz a final del túnel.

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