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Atlántica XXII

El chiringuito de los chiringuitos

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El chiringuito de los chiringuitos

Álvarez Almeida e Iglesias Caunedo mantienen excelentes relaciones, que supusieron buenos negocios para la Asociación de Hostelería de Asturias. Foto / Mario Rojas.

Álvarez Almeida e Iglesias Caunedo mantienen excelentes relaciones, que supusieron buenos negocios para la Asociación de Hostelería de Asturias. Foto / Mario Rojas.

La Asociación de Hostelería de Asturias siempre cuestionó los populares chiringuitos de las fiestas ovetenses de San Mateo gestionados por colectivos sociales y partidos políticos de izquierdas. Pero la propia Asociación que preside José Luis Álvarez Almeida es un chiringuito, si utilizamos esa otra acepción que alude a un grupo que se beneficia arbitrariamente del dinero público y de su cercanía al poder. Con el cambio en el Ayuntamiento ovetense la asociación está perdiendo sus privilegios y afloran las críticas internas.

Patricia del Gallo / Periodista.

Cuando Ana Taboada, de Somos Oviedo, le susurró al oído al socialista Wenceslao López el pasado 13 de junio que sería el nuevo alcalde de la ciudad, acabando así con 24 años de Gobiernos del PP, muchos temieron perder sus privilegios y sus negocios por su cercanía al poder local derribado. Y los primeros que empezaron a comprobar que la connivencia de un lobby empresarial con un Gobierno puede caer con él fueron los dirigentes de la Asociación de Hostelería de Asturias.

Esa connivencia ya era un secreto a voces con la Alcaldía de Gabino de Lorenzo, actual delegado del Gobierno en Asturias. Con las críticas de la oposición su Gobierno aprobó en solitario una modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que permitía que en el restaurante Latores, gestionado por José Luis Álvarez Almeida, se segregase parte de la parcela y se abordase una recalificación para construir un geriátrico privado. El proyecto no prosperó, coincidiendo con los primeros efectos de la crisis económica e inmobiliaria.

Pero con el sucesor de Gabino, José Agustín Iglesias Caunedo, sí prosperaron otros negocios de la Asociación presidida por Álvarez Almeida, que parecía un auténtico concejal a la sombra. El más conocido era “Gastromateo”, que se celebró dos años con unos cuantos establecimientos hosteleros instalados en el paseo de Los Álamos de Oviedo durante las fiestas de San Mateo. Algunos los llamaban “los chiringuitos de la derecha”, convencidos de que habían nacido como competencia a los populares de la parte vieja de la ciudad.

En 2014 se ofertaron para Gastromateo un total de 33 casetas. Pero los hosteleros solo ocuparon 14. Se celebró por los pelos y saltándose sus propias normas. Según las bases de la convocatoria se requería un mínimo de 15 participantes, de lo contrario no se realizaría. Y es que además de abonar 2.500 euros más IVA para participar, hay que adquirir las bebidas a precio de tarifa y a los suministradores que elija la asociación. Según las bases “la organización se reserva el derecho de negociar patrocinios con proveedores, entidades bancarias, instituciones o promotoras de eventos para complementar los costes de celebración y los establecimientos participantes deberán respetar dichos acuerdos de patrocinios, debiendo adquirir/vender en exclusiva sus marcas”.

El nuevo Gobierno local, un tripartito del PSOE, IU y Somos (Podemos), ha suprimido Gastromateo. Lo anunció el concejal de Cultura, Roberto Sánchez ‘Rivi’ (IU), y el de Economía, Rubén Rosón (Somos), no anduvo con paños calientes explicando que el Ayuntamiento “no va a seguir cediendo espacio público, como ocurría en San Mateo, para que unos pocos hagan negocio”.

“Bocados” al Ayuntamiento

Y Gastromateo es solo uno de esos “negocios”. El pasado mes de junio, del día 4 al 12, se celebró en el Paseo del Bombé de Oviedo el “Primavera Fest”. En este caso el Ayuntamiento no solo puso gratis el suelo público para una actividad privada, sino que además costeó las orquestas que durante esos días amenizaron a los clientes. En total, le salió el evento al erario público por 30.000 euros y “no le reportó nada al Consistorio”, como reconoce Rubén Rosón. Hubo quejas, una remitida por escrito al Ayuntamiento por un hostelero participante, dolido porque se hubiera puesto dinero “sin controlar luego cómo se realizó el evento, qué criterios se siguieron, o si hubo igualdad de condiciones”. Asegura que cada participante abonó a Hostelería 1.500 euros para obtener la caseta, pero que tuvo que comprar la bebida que le impusieron, y a precio de tarifa, a los suministradores que fijó la asociación. También dice en su escrito que algunas casetas, como la del restaurante Latores de Álvarez Almeida, estaban junto a las orquestas, mientras que otras, como la suya, estaban al final de la calle y apenas tuvieron clientes. Este hostelero se acaba de dar de baja en la asociación.

Pero hay más. El Ayuntamiento de Oviedo viene “dando dinero” para los llamados “Bocados del Cofrade” de Semana Santa, una actividad organizada también por Hostelería de Asturias. No se trata de una subvención directa y el tripartito sospecha que cuenta con varias partidas salidas de distintas áreas como comercio, turismo o cultura. Los bares que lo soliciten, siempre que sean socios de la asociación, pueden participar abonando 100 euros más IVA; y, eso sí, de nuevo comprando la bebida a quien diga Hostelería.

Según descubrió el tripartito levantando las alfombras municipales, la asociación también recibe hasta 70.000 euros al año en bonos de comida para congresistas que deben acudir a los 50 restaurantes que marca la asociación, entre los 600 que hay en Oviedo. Entre ellos figuran los del presidente (Latores y Casa Amparo) y el vicepresidente, Miguel Ángel de Dios, dueño de El Bodegón de Teatinos. De Dios pasa por ser un gran promotor de estas ferias, en las que participa su negocio. Los de Álvarez Almeida estuvieron en el Primavera Fest (Latores) y los Bocados del Cofrade (Casa Amparo). El Acebo, Bar Clic y Varyart son otros asiduos, todos ellos de vocales de Hostelería. En Primavera Fest participaron 27 locales y en los Bocados del Cofrade 37, una cifra muy alejada de los 600 asociados con negocios que hay en Oviedo.

El Ayuntamiento de Oviedo no organiza este año Gastromateo. Foto / Mario Rojas.

El Ayuntamiento de Oviedo no organiza este año Gastromateo. Foto / Mario Rojas.

Negocios y política

Aunque es cierto que en el Ayuntamiento se acumulan decenas de quejas de hosteleros ovetenses contra los eventos organizados por Hostelería de Asturias, sin que el anterior Gobierno local les hiciera caso alguno, las críticas no se han hecho públicas hasta ahora y muchos empresarios siguen sin dar la cara por miedo o para evitar problemas en sus negocios. A esta revista, durante la elaboración de este reportaje, llegaron muchas aludiendo al “caciquismo con el que funciona esta asociación”, pero todos se niegan a aportar nombre y apellidos. Uno de ellos, con establecimiento en El Fontán, sostiene que “estamos hartos de Almeida y sus cacicadas”. “Cada vez que abro la boca me sale caro, te lo aseguro”, añade, convencido de que la asociación “se ha convertido en un cortijo”.

Las quejas públicas sí proliferan desde el cambio en el Ayuntamiento por parte de asociaciones de zonas de ocio concretas, como El Fontán, el Oviedo Antiguo, la calle Gascona y la ruta de los vinos, que reprochan a la asociación “estar más preocupada por organizar eventos para lucrar a unos pocos miembros que por defender los intereses del sector”.

Pero, ¿qué ha cambiado entonces para que ahora denuncien públicamente algo con lo que nunca estuvieron de acuerdo?

Un hostelero de Gascona, miembro de la asociación, asegura que nunca quisieron levantar la voz porque “las relaciones de Almeida con el Ayuntamiento, o mejor dicho, con sus alcaldes populares, eran buenas y preferíamos que él hiciera sus ‘negocios’ y nos apoyara a nosotros en otros certámenes”.

La asociación de sidrerías de Gascona ya ha acusado a Almeida de excluir de estas ferias “a la mayoría de los miembros de la asociación”. Creen que la patronal del sector no debe funcionar como organizadora de actividades para autofinanciarse y aseguran que la insistencia del presidente de la patronal hostelera en mantener estos eventos les “genera extrañeza y suspicacia”.

A las quejas del sector se sumaron algunas asociaciones de vecinos. Las de Tigre Juan, El Fontán y Oviedo Antiguo fueron las que más ferozmente cargan contra Almeida. Agradecen que el nuevo Gobierno local “no continúe con el abuso indecente de la permisividad municipal, que, dañando gravemente el patrimonio de todos, satisfacía el egoísmo feroz de este sector que, para proteger sus beneficios extras, no duda en pretender terminar, sustituyéndolos, con otros modos de ejercer esa labor profesional”. No quieren que se vuelva a ceder espacio ni dinero público para satisfacer una codicia que, han dicho, “al parecer, no tiene límites”. Apuntan por ello a empresarios que, aseguran, “hacen contratos precarios, pagan parte de los salarios en dinero negro o defraudan a Hacienda”.

La caja registradora

La disidencia interna se plasmó hace unos meses en la aparición de la asociación Unión y Defensa de Hosteleros de Asturias, creada en oposición a Hostelería de Asturias. La nueva asociación está convencida de que todos estos beneplácitos tienen su contraprestación. Este grupo de hosteleros sostiene esa opinión poniendo como ejemplo el reciente conflicto de las terrazas en Oviedo. El presidente del colectivo, Edén Jiménez, cree que “luchar por cambiar esa norma sí es defender al sector y no organizar eventos para unos pocos, pero claro, esa norma la defendía el Gobierno del PP”.

Entre los hosteleros críticos que permanecen en la asociación de Almeida se censura la supuesta opacidad en sus cuentas de la asociación de Hostelería de Asturias. “No sabemos qué se hace con el dinero”. Cada asociado abona mensualmente 30 euros. En la actualidad, y según datos de la Hostelería, hay 1.650 asociados en la Autonomía, lo que supone unos ingresos cercanos a los 50.000 euros al mes, a los que hay que añadir que por participar en los eventos cada asociado también paga. Hostelería cuenta además con patrocinadores y con las subvenciones que recibe de la Administración. La “oposición silenciosa” en la asociación también critica que el presidente tenga un sueldo que supera los 3.500 euros mensuales, según sus informaciones.

PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 40, SEPTIEMBRE DE 2015

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